Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi.
Esta declaración de Jesús no se presta a ninguna confusión. Es clara, corta y contundente. Pero también es profunda e ineludible. En efecto, Jesús no vino a mostrar un posible camino hacia Dios; Él mismo es el camino para ir al Padre.
Jesucristo no ofrece una posibilidad de salvación entre otras, sino que se presenta como el único Salvador. ¿Es tu Salvador?
Mucha gente busca la verdad, pero no sabe como hallarla.
La respuesta es sencilla. La salvación no se halla en una iglesia, sino en una persona que es “Jesucristo”. Él es el camino para ir al Padre, porque Él mismo vino del Padre. Él es la verdad, porque revela a Dios en su esencia, que es luz y amor. Él es la vida, porque dejó la suya para que nosotros podamos recibir una vida nueva y diferente.
Por ser Jesús el camino, debemos seguirlo; por ser la verdad, debemos creerla; y por ser la vida, debemos recibirla. Emprender este camino exige que uno se aparte de “su propio camino” para ir por el camino que nos ofrece Jesús.
Si aún Jesús no es tu camino, te invitamos a que lo sea. Tenés que reconocer que sos un pecador, y necesitas el perdón que brinda Jesucristo, por medio de su sangre derramada en la cruz del Calvario.
Si no sabes como hacerlo, repetí estas palabras en forma de oración: Señor Jesús, te pido perdón por mis pecados, quiero que seas el Señor de mi vida y mi Salvador. Gracias por la vida eterna que hoy me das. En el nombre de Jesús. Amen.
Si realizaste esta oración, dice la palabra de Dios, que hay alegría en los cielos por un pecador arrepentido. Deseamos que nos los hagas saber y te esperamos en la próxima reunión para conocerte.
Pero si te quedaste con alguna duda, te pedimos que nos visites, asi la podemos aclarar.
¡Dios te Bendiga!!!
¡Que tengas un buen día!!!