Devocional

Me conoce

“Señor, delante de ti están todos mis deseos,

mi suspiro no te es oculto.”

Salmo 38:9

 

Mucha gente piensa que Dios es distante, que dejó el mundo a la deriva y que no se interesa en los detalles de la vida de cada individuo. Nada más lejos de la realidad! La Biblia habla de Dios como el ser que más nos ama en toda la existencia y en todos los tiempos. Tal es el amor de Dios por el ser humano, que se humilló haciéndose hombre perfecto en la persona de Jesucristo para perdonar nuestros pecados.

Hay otro grupo de personas que, aunque entienden que Dios los quiso salvar, piensan que hoy Dios no presta atención a los anhelos de los individuos; piensan que los planes de Dios no incluyen deseos humanos. Sin embargo, el salmista expresa en el salmo que es consciente de que Dios es el mayor conocedor del corazón del hombre, y que lo entiende tan profundamente que ningún deseo, suspiro y proyecto le es oculto. Aun lo que cada uno no entiende de uno mismo, el Señor, Dios omnisciente, lo conoce.

Sabemos que Dios es soberano, absoluto y tiene un diseño de vida para cada uno de nosotros, pero ese diseño también incluye aquellos proyectos lícitos que pensamos, cuando vivimos en dependencia de Dios y consultándolo en todo momento. Por eso podemos decir como el salmista: Dios “cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos y los salvará” (Salmo 145:19).

Pon hoy tus deseos y proyectos en oración delante de Dios.


Inconformes

“Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo,

y los hijos de Israel también volvieron a llorar

y dijeron: Quién nos diera a comer carne.”

Números 11:4

 

El pueblo de Israel había sido liberado de la esclavitud en Egipto y se encontraba en viaje a la tierra que Dios les había prometido. En ese peregrinar, Dios les proveía alimento diario, agua, sombra durante el día, calor durante la noche, y vestidos que no se estropeaban. Pero a pesar de toda la provisión divina, un día los israelitas empezaron a quejarse, y esto desagradó a Dios. El maná, sustento alimenticio que aparecía milagrosamente por las mañanas, ya no les parecía suficiente. Aunque no tenían que hacer esfuerzo ni preocuparse por obtenerlo, estaban inconformes. Querían más, y despreciaban lo que Dios les daba gratuitamente, “pronto olvidaron las obras de Dios…”(Salmo 106:13-15)

Si prestamos atención al texto, veremos que el origen de la inconformidad vino de los deseos de aquellos que se habían ido de Egipto junto a Israel, pero que no conocían personalmente el amor y poder del Dios de Israel. El problema no fueron los extranjeros, sino que el pueblo se copiara esos deseos y dudara de Dios.

El sabio Salomón dijo: “Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su deseo no se sacia” (Ecl. 6:7). A veces somos así; nos asalta la idea de que la provisión de Dios no es suficiente y nos quejamos. Vivimos inconformes con todos los regalos de Dios: salvación, perdón, libertad, esperanza, seguridad eterna, sustento, abrigo, refugio, familia, y más.

Recordemos hoy… Dios tiene cuidado de nosotros. No hay hijo de Dios que haciendo la voluntad del Señor padezca hambre. Vuelve a valorar y disfrutar todo lo que provee para ti. Jesucristo es más que suficiente!


Andando

“Porque por gracia son salvos por medio de la fe; y esto no de ustedes,

pues es don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe.

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras,

 las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas

Efesios 2:10

 

Está claro: no se trata de lo que puedas hacer, sino de lo que el Señor Jesús hizo por ti. No se trata de cuánto bien logres repartir, sino de cuánto Dios entregó. No se trata de los elogios que puedas recibir, sino de la alabanza que a Dios le debemos.

Pero también está claro: no fuimos salvos POR buenas obras; fuimos salvos PARA buenas obras. Dios preparó un plan de salvación, pero también preparó un plan de obras específicas para que hagamos a favor de otros. El día de hoy hay personas y situaciones que Dios pondrá delante de ti para que puedas ejecutar esas acciones. Dios las pondrá en tu mente. ¿Te parece difícil? Pues lo es, si no estamos en completa dependencia del Señor. Filipenses 2:13 dice que Dios produce “el querer como el hacer, por su buena voluntad” en aquellos que han creído en Jesucristo. Por eso, recordando esta afirmación divina, ora, ora y ora en cada momento, y pídele a Dios que te guíe. Verás que tus deseos se alinearán con los deseos de Dios, y sin darte cuenta estarás actuando como Sus manos y Sus pies. Tus deseos serán los deseos de Dios, porque los deseos de Dios estarán presentes en ti, trayendo bendición a los que te rodean. En ese momento podrás ver de forma práctica y real las maravillas que Dios puede hacer con la persona que se entrega por completo a Él.


Siempre verde 

“Bendito el varón que confía en Jehová y cuya confianza es Jehová.

Porque será como el árbol plantado junto a las aguas,

que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor,

sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará,

ni dejará de dar fruto”

Jeremías 17:7-8

En un tiempo en el que el pueblo de Israel estaba sufriendo las consecuencias de haber despreciado el consejo de Dios, el profeta Jeremías les recuerda las palabras del Salmo 1.

Allí se describe una figura, un árbol de características sobresalientes. Es un árbol que tiene hojas verdes todo el tiempo, aun en las épocas de calor abrasador y en los tiempos de sequía. Aun en el otoño se presenta como vivo y en crecimiento. De igual modo, así será la persona (hombre o mujer) que confía plenamente en Dios. En medio de las circunstancias más abrumadoras, irradia vitalidad y transmite paz.

A este árbol no le faltan nutrientes, porque está plantado en la tierra húmeda con agua fresca que hay junto a un río. Así es para una persona cuando se afirma en Dios, que busca fuerzas en las “aguas de vida” que Jesucristo ofrece y la guía del Espíritu Santo.

También es un árbol que no deja de dar fruto. Es una persona que trae beneficios, no sólo para su vida, sino también para los que lo rodean. Se ve que genera algo bueno, y siempre tiene bendición para entregar. Es aquel que “lleva mucho fruto”, cumpliendo con el deseo de Jesucristo para sus discípulos.

Hoy puedes ser como ese árbol. Pon tu confianza en el Señor.

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