Hallar la vida
Cuando encontramos algo valioso, nos alegramos mucho, como cuando encontramos un anillo o un dinero. Y cuando encontramos algo que estuvimos buscando por mucho tiempo decimos "¡Por fin!", porque es un alivio haber encontrado lo que pensábamos que estaba perdido. Pero el escritor de Proverbios nos habla aquí de algo mucho más valioso:
"Porque el que me halle, hallará la vida,
Y alcanzará el favor de Jehová" (Pr 8:35)
La verdad expresada de manera sencilla. ¿Acaso podemos hallar algo mejor? Aunque pensamos que ya tenemos vida por el solo hecho de estar vivos, el escritor habla de la posibilidad de hallar la vida, de encontrarnos con la vida, y de alcanzar el favor de Dios. Es el tesoro más valioso que podemos encontrar.
La Sabiduría viene hablando de sí misma, de quién es y de cuál es su obra e intervención en la creación. Y en el v. 32 se dirige a nosotros para hablarnos de dos bendiciones, o dos medios por los cuales podemos llegar a ser bienaventurados:
- Guardando sus caminos
- Escuchando sus consejos
Velar y aguardar a los postes de sus puertas nos habla de perseverar, de tener una comunión íntima con el Dios que da la sabiduría y de esperar en Él.
"Ahora, pues, hijos, oídme,
Y bienaventurados los que guardan mis caminos.
Atended el consejo, y sed sabios,
Y no lo menospreciéis.
Bienaventurado el hombre que me escucha,
Velando a mis puertas cada día,
Aguardando a los postes de mis puertas.
Porque el que me halle, hallará la vida,
Y alcanzará el favor de Jehová".