Mardoqueo y Amán
Mardoqueo denuncia una conspiración contra el rey
Ester 2:19 – 3:15
En este pasaje se
menciona la conspiración contra el rey que fue descubierta por Mardoqueo, y
luego el Edicto de Amán para destruir a todos los judíos.
Mardoqueo trabajaba en
el palacio del rey persa. Pero siendo judío, tanto él como Ester, no habían
perdido su esencia. Es importante no olvidarse de quiénes somos a pesar de la
rutina o las preocupaciones de cada día. Ester ya estaba como reina, después de
que Vasti había sido expulsada. Ester era atractiva como se exigía para las
mujeres en Persia. Esto nos trae a la mente el pasaje de 1 Pedro 3:1-4:
“Asimismo vosotras, mujeres,
estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la
palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando
vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de
peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno,
el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible,
que es de grande estima delante de Dios”.
A veces pensamos que la imagen es
todo, pero Dios mira lo de adentro, lo que realmente importa.
Mardoqueo era una persona que
demostraba fidelidad al rey. Estaba atento, sabía ocupar su lugar. Es
importante el sentido de ubicación en la vida: no podemos vestirnos de
cualquier forma o involucrarnos en cualquier conversación así sin más. Mardoqueo estaba en la puerta del palacio.
Escuchó el plan tramado por los eunucos, el cual fue frustrado porque Mardoqueo
estuvo ahí, en el lugar que corresponde, siendo fiel. Hay personas y que no son
la mayoría, que con su conducta nos benefician. Son personas que hacen lo
correcto, no lo popular. Mardoqueo no se arrodillaba ante Amán.
Amán era como un político actual.
Le gustaba figurar. Era astuto, oportunista. Se comportaba cruel y vengativo.
No le importaba el pueblo ni la gente.
Mardoqueo (al igual que el
profeta Daniel o sus amigos Sadrac, Mesac y Abed-nego), no se arrodilló más que
a los pies de Dios. Mardoqueo era primo de Ester y la había tomado a cargo, la
educó, la instruyó. No se quedó simplemente con darle sustento, hizo un poco
más de lo que se esperaba de él. Mardoqueo había servido a Dios y permanecido
fiel a Él. Y de alguna forma Dios lo había puesto en el lugar correcto, en la
puerta del palacio, y gracias a ello, también Ester había llegado a su puesto
como reina, para ser utilizada luego para salvar al pueblo judío. Dios usa las
circunstancias y las acomoda para ponernos a su servicio. Mardoqueo luego, como
también sucedió con José, fue puesto en el 2do lugar más importante del reino;
es decir, secundando al rey, así como José con faraón. A veces asumimos
responsabilidades más altas que las que hubiéramos querido tener. Pero Dios nos
pone allí. Con 5 panes y 2 peces, ¿a cuántos alimentó el Señor? A 5000. Dios
hace con lo que dispone, combinando situaciones de la vida para nuestro
beneficio, aunque no veamos el final y no entendamos el plan. El Señor sí lo
conoce y está en los detalles. Jesús, nuestro Rey, dijo “De cierto os digo que
en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo
hicisteis” (Mt 25:40). No debemos esquivar las pequeñas tareas. Las recompensas
pueden retrasarse por hacer lo correcto, pero Dios no es deudor de nadie. Como
dice el dicho, cuando ponemos las cosas en las manos del Señor, el freezer se
llena y a veces pasa aún más que eso.
En el libro de Ester no se menciona a Dios, pero Él está presente en todo momento. Dios preparó planes de antemano para que andemos en ellos. Ester pasó de huérfana a reina y también Mardoqueo llegó a ser el 2do del reino, porque él se mantuvo vigilante en su servicio y fidelidad. Así pues, también para nosotros, recordemos siempre, a cuántos alimentó el Señor con 5 panes y 2 peces.